LA EVALUACIÓN NEUROPSICOLÓGICA EN NIÑOS Y ADOLESCENTE CON SÍNDROME DE  TOURETTE (ST)

 

 

El auge de las neurociencias en el siglo XX ha permitido significativos avances en diferentes disciplinas a la hora de conocer el funcionamiento del Sistema Nervioso Central.

Dentro de estas disciplinas, la neuropsicología constituye nuestro marco teórico de referencia, ya que estudia las relaciones entre el cerebro y el comportamiento.  Nos permite como psicopedagogas conocer el perfil de aprendizaje de cada  niño/adolescente con ST que se nos presenta en la clínica.

¿Por qué y para qué evaluar neuropsicológicamente en ST?

La evaluación es un proceso dinámico, cuyo objetivo central es conocer el funcionamiento del niño tanto cognitivo como conductual. Nuestra función es indagar la capacidad de adaptación del niño/ adolescente para dar respuesta al medio, su habilidad intelectual y la organización de su conducta para poder vincularse con  adultos y pares. Se  busca explorar su nivel de razonamiento, lenguaje,  memoria, percepción, atención y cómo dichas funciones contribuyen al  desarrollo del aprendizaje académico y social.

Un porcentaje significativo de personas que presentan ST padecen de otros trastornos psicopatológicos que comparten las mismas bases neurobiológicas, principalmente el TDAH (trastorno por déficit de atención) y el TOC ( trastorno obsesivo compulsivo) motivo por el cual al pensar el perfil cognitivo debemos estar atentos a las características propias de estos cuadros.

Dichas comorbilidades condicionan  los procesos de aprendizaje dando cierta especificidad neuropsicológica que puede ser más problemática para la escolaridad y adaptación social que los tics en sí mismos.

Al mismo tiempo la evaluación nos permitirá observar el impacto de los tics a nivel conductual y emocional, pudiendo establecer un correlato con el desempeño dentro del aula.

Podremos arribar al estilo de aprendizaje individual necesario para diseñar  el plan terapéutico, convirtiéndose la evaluación neuropsicológica en una hoja de ruta  para el tratamiento y pronóstico.

 

Las investigaciones del ST hacen referencia a un conjunto de síntomas que son los que definen al cuadro. Es común encontrar disfunciones neuropsicológicas que impactan de manera directa en su rendimiento académico y social. Esta condición puede favorecer la aparición de problemas de aprendizaje, los cuales dependerán no solo de la severidad de los tics y de la comorbilidad asociada  sino también de la contención por parte del entorno familiar y escolar.

Dentro de las características neuropsicológicas descritas presentan como fortaleza un buen nivel de inteligencia y de razonamiento verbal. Aspectos vinculados con  la coordinación visomotora y visopercepción suelen estar impactados, condicionando los niveles de velocidad de procesamiento visual. Muestran un funcionamiento disejecutivo entendiendo al mismo como dificultades para organizar, planificar y mostrarse flexibles frente a la resolución de una tarea o demanda del medio. Esto último condiciona aspectos vinculados a la cognición social.

Estas características tienen una relación concomitante con el desempeño en el aula pudiendo verse impactada la resolución de tareas que impliquen la copia del pizarrón, faltas de ortografía, fea letra, desprolijidad en los cuadernos, desorganización en la resolución de actividades, dificultades en el manejo del tiempo, dificultad en la planificación y confección  de cuadros y esquemas, entre otros aspectos. Cabe mencionar, que el nivel de severidad como la presencia de las dificultades mencionadas estará sujeta a la comorbilidad asociada en cada caso. Frente a la resolución de una tarea un niño con ST y TOC presentará menor habilidad en el manejo del tiempo debido a mayores conductas de chequeo (obsesión- compulsión) mientras que un niño con ST y TDAH las dificultades radicaran en la organización de la tarea por distracción.

Es así que la evaluación NPS se vuelve una herramienta esencial para establecer la presencia o no de los indicadores descritos, buscando definir la necesidad de implementar la intervención adecuada en cada caso  particular.

 

Colaboración de:

Lic. Aldana Garcia                                          Lic. Yamila Soffita

Psicopedagoga                                                 Psicopedagoga

Codirectora ENAP                                          Codirectora ENAP